Es bien sabido por todos que el tabaco afecta gravemente a la salud del fumador y de los que están su alrededor. No es fácil olvidar que cada vez que inhalamos el humo del tabaco aumentamos nuestras posibilidades de contraer problemas de salud relacionados con el corazón y el cáncer, pero también hay otras consecuencias que suelen pasar desapercibido. El consumo del tabaco puede producir impotencia sexual y afectar gravemente al rendimiento sexual de la pareja. Si los problemas de corazón y pulmón no le persuaden lo suficiente, quizá lo haga ver su vida sexual amenazada.
Las funciones sexuales normales dependen de la sincronización del sistema nervioso, las hormonas y los vasos sanguíneos del pene. El tabaquismo puede afectar a estos sistemas y como resultados impedir que un hombre sano consiga una erección firme y duradera cuando es estimulado sexualmente.
Los hombres que fuman tabaco tienen un mayor riesgo de desarrollar impotencia por estar endureciendo y estrechando sus arterias. Esto se da porque al haber un menor flujo sanguíneo se produce un menor suministro de oxígeno a todo el organismo, incluyendo el pene. Si no llega una cantidad de flujo sanguíneo al pene suficiente durante la estimulación sexual, entonces no se producirá una erección.
Incluso ser fumador pasivo constituye un riesgo. La inhalación de humo de “segunda mano” puede influir en el rendimiento sexual y causar impotencia.
Los estudios sobre los efectos del tabaco en el ser humano han dado con preocupantes conclusiones que no deben ignorarse. En uno de estos estudios internaciones se ha descubierto lo siguiente:
Es aún desconocido si los hombres exfumadores pueden o no desarrollar disfunción eréctil. Los resultados de los estudios llevados a cabo sugieren que la impotencia no desaparece de manera completa una vez que se ha producido. Sin embargo sí hay evidencias de que los hombres que dejan de fumar antes tienen más posibilidades de disfrutar una vida sexual normal.