El herpes zoster es otro tipo de infección de herpes causada por el mismo virus que causa la varicela y suele manifestarse con pequeñas ampollas y vesículas inflamadas dolorosas normalmente en la zona de las costillas. Su aparición forma una especie de serpiente o culebrilla (de ahí su nombre) y dependiendo del paciente, puede tardar semanas o incluso meses en desaparecer.
El herpes zóster es una enfermedad de tipo vírica que afecta con más frecuencia a las personas mayores de cincuenta años con un sistema inmunológico más débil: estrés continuado, cáncer, SIDA, traumas emocionales, etc. Antes de que aparezca el herpes en forma de vesículas inflamadas y pequeñas ampollas en la piel, el afectado suele sentir cansancio, frío, escalofríos y en ocasiones, síntomas de gastroenteritis. Hay personas que se sienten griposas apareciendo incluso algunas décimas de fiebre.
Desafortunadamente no existe cura para ningún tipo de herpes. Cuando el virus ha llegado a los nervios de la piel se queda para siempre, pero solo se manifiesta en ocasiones. Sin embargo, existen tratamientos y hábitos de vida que pueden ayudarnos a reducir la frecuencia de los brotes del herpes zoster y a conseguir una más rápida recuperación.
La fitoterapia para el herpes zoster consiste en calmar los brotes con el uso de plantas medicinales. Así, evitaremos tocarnos el brote y rascarnos en exceso expandiendo la infección y tardando más en recuperarnos del herpes zoster.
Sobre la zona afectada puede aplicar aceites naturales variados que alivian las molestias, pero evite el contacto con los ojos, los genitales y las heridas abiertas. Es el caso del aceite esencial natural de Menta Piperita, de Melisa, de hierba de San Juan o de Hipérico. Otros geles muy beneficiosos que mejoran el sistema inmunológico de la zona son la Echinacea, el Propolis, el Aloe Vera o la Sangre de Dragón.
Existen algunas recomendaciones nutricionales que podemos seguir durante los días o semanas en los que sufrimos un herpes zoster, que nos ayudaran a combatirlo y a una más rápida recuperación. En primer lugar es recomendable eliminar las comidas altas en grasas y alimentos ricos en Arginina, que se tiende a fomentar el herpes, es decir, frutos secos y chocolate (anacardos, avellanas, cacahuetes, nueces, almendras, etc). Por otra parte, durante los días que tenemos un herpes zoster, debemos aumentar el consumo de alimentos ricos en vitaminas C y B. La vitamina C tiene capacidad antioxidante y ayuda a la cicatrización del herpes zoster, mientras que la vitamina B fortalece al nervio afectado. Por ‘ultimo, algunos médicos recomiendan el consumo del aminoácido Lisina, que lo contienen alimentos como la soja, las patatas, el pescado, el huevo, los plátanos o la levadura de cerveza.
Para conseguir una rápida recuperación del herpes zoster y sufrir sus síntomas en la menor medida posible, utilice siempre ropa cómoda, holgada y de algodón. Por otro lado, mantenga la zona siempre limpia, que puede desinfectar con una mezclar de agua y vinagre. Por último, evite las situaciones de estrés y nerviosismo, que agravará la situación y dificultará la recuperación.