
A pesar de que tendemos a asociar las disfunciones sexuales con los problemas que los hombres pueden experimentar a la hora de mantener relaciones íntimas satisfactorias, también son comunes en las mujeres. En general, se entiende por disfunción sexual toda patología que supone un trastorno de la capacidad ordinaria de la persona para practicar el sexo en plenitud (experimentando para ello las fases sucesivas de excitación, meseta y orgasmo).
El hombre y la mujer la sufren de modo distinto y, generalmente, las disfunciones sexuales femeninas reciben menos atención. Se habla mucho sobre enfermedades como la eyaculación precoz o la impotencia masculina, pero normalmente sabemos poco sobre los problemas sexuales de las mujeres.
Los problemas de disfunción sexual en la mujer pueden estar provocados tanto por factores físicos, como psicológicos o incluso ambientales. Entre las causas relacionadas con el propio organismo femenino, hay que destacar la presencia de otras patologías asociadas como la diabetes, las cardiopatías, los problemas neurológicos u hormonales, la menopausia, etc. Al orden psicológico pertenecen el estrés, la ansiedad, la falta de confianza sexual, la depresión o las crisis de pareja. Todos ellos pueden provocar descensos en la libido femenina, así como algunas circunstancias medioambientales como la contaminación y la sobreexposición a niveles extremos de frío o calor. Además, se ha demostrado que algunos medicamentos pueden afectar negativamente al desempeño sexual, causando disfunciones sexuales en la mujer.
Normalmente se reducen a cuatro tipos principales. Son los siguientes:
Falta de deseo sexual. La mujer no tiene interés por el sexo. Puede deberse a algún tipo de cambio hormonal, a la depresión, el embarazo, el estrés, el cansancio o como consecuencia de algún tratamiento médico agresivo (véase la quimioterapia).
Falta de lubricación. La ansiedad o una estimulación sexual inadecuada pueden provocar esta disfunción sexual. También puede deberse a algún trauma de la mujer o la inseguridad con la pareja.
Incapacidad para conseguir un orgasmo. Esta disfunción es muy frecuente en las mujeres. La ansiedad, la falta de experiencia o algún problema del pasado pueden retrasar el orgasmo o bloquearlo.
Dolor vaginal. Algunas mujeres son incapaces de experimentar placer durante las relaciones sexuales. Ello es debido a ciertos dolores pélvicos, la presencia de quistes ováricos, vaginitis, o la escasa lubricación ya mencionada. El miedo a una penetración dolorosa también puede complicar las relaciones sexuales, provocando espasmos musculares involuntarios y molestos. En este caso hablaremos de vaginismus.
Para evaluar correctamente el alcance de la patología es necesario recurrir a un examen pélvico o al llamado Pap (test Papanicolau). También pueden realizarse pruebas psicológicas para determinar si la mujer sufre ansiedad o algún tipo de temor o trauma relacionado con la actividad sexual. Entre los tratamientos disponibles para las disfunciones sexuales femeninas destaca la terapia hormonal. Y es que las hormonas son esenciales a la hora de regular las funciones de la sexualidad en la mujer. Con la edad (o a consecuencia de cirugías como la extirpación ovárica) suele experimentarse un descenso en los niveles de estrógenos, por lo que es necesario compensar dichas carencias. Los Parches Intrinsa son una buena opción en este caso. Gracias a ellos podrá recuperar su libido y mejorar la calidad de su vida sexual.