La disfunción eréctil o impotencia es la incapacidad del hombre para obtener o mantener una erección lo suficientemente firme como para tener una relación sexual con penetración. Se trata de un problema mucho más frecuente de lo que imaginamos y las estadísticas indican que más del 40% de los hombres ha sufrido de disfunción eréctil en alguna etapa de su vida.
La disfunción eréctil es en muchas ocasiones un reflejo de nuestro estado de salud en general, estando relacionado con el colesterol, el sobrepeso, la diabetes, los problemas cardiovasculares o el estrés. La disfunción eréctil o impotencia es un síntoma, en algunas ocasiones, de otros problemas de salud que deben ser diagnosticados.
Por ello, los estudios indican que determinados cambios en el estilo de vida pueden tener consecuencias muy positivas en la lucha contra la disfunción eréctil, como llevar una dieta sana, realizar ejercicio o controlar el sobrepeso.
La disfunción eréctil puede ser un signo importante de riesgo de enfermedades del corazón, las cuales suelen aparecer a los cinco años aproximadamente de comenzar a experimentar problemas de erección. Hoy sabemos que comer una dieta sana alta en frutas y verduras, hacer ejercicio de manera regular, y mantener un peso normal no sólo reduce el riesgo de sufrir un ataque al corazón o un infarto, sino también mejorar la disfunción eréctil.
Los factores desencadenantes de problemas del corazón son los mismos que los de la aparición de disfunción eréctil: fumar, mala alimentación, abuso del alcohol, altos niveles de colesterol, alta presión sanguínea, falta de ejercicio, sobrepeso o diabetes. Cuando la disfunción eréctil se deriva de problemas como el colesterol o la tensión alta, los problemas de impotencia tienden a desaparecer cuando se utilizan medicamentos para regular el colesterol o bajar la tensión arterial. Aún así, existen casos en los que es necesario combinarlos con el uso de Viagra, Cialis o Levitra.
Según los estudios, los hombres no tienden a alarmarse cuando su estilo de vida poco saludable amenaza con un ataque al corazón o un cáncer, pero sí ocurre cuando se pone en duda su función sexual y virilidad. Sólo cuando un estilo de vida poco saludable amenaza su salud sexual entonces se motiva para mejores hábitos.
El riesgo de sufrir disfunción eréctil, un ataque al corazón o un infarto deberían ser motivos suficientes para el hombre y llevar a cabo los cambios en su estilo de vida necesarios para una vida más larga y más sana. Incluya en su dieta frutas y verduras regularmente y reduzca todo lo posible grasas, especialmente las saturadas. Realice ejercicio y propóngase perder peso si no se encuentra en el ideal. Los resultados serán una vida sexual más satisfactoria.